Admito que el post de esta semana no es muy original. Estamos a finales de año, me apetecía hablarte de algo diferente.

Y lo que voy a hacer es copiar la idea que he visto en otros blogs. Sigue leyendo y entenderás el por qué.

 

Mi primer préstamo en Kiva

Hace varios años me encontré en el blog Criterion una entrada en la que se hablaba de Kiva, una plataforma de microcréditos para ayudar a pequeñas empresas o emprendedores en países en vías de desarrollo.

Armando Sotoca, el creador de Criterion, explicaba su experiencia con Kiva y animaba a sus lectores a colaborar. Un poco más tarde me encontré un artículo parecido en Desencadenado, el blog de Borja Prieto.

Ese artículo de Armando me llevó a descubrir Kiva y a hacer mi primer préstamo a un granjero en Camboya. Así que voy a seguir su ejemplo y te voy a explicar qué es Kiva, por si no lo conoces aún, y cómo puedes ayudar tú también.

 

¿Qué es Kiva?

Kiva es una plataforma de microcréditos que proporciona ayuda en 83 países del mundo a emprendedores, pequeños empresarios o particulares que tienen dificultad para acceder al crédito.

Los usuarios de Kiva realizan préstamos a partir de 25 dólares y los destinan al proyecto que prefieran de todos los que hay subidos en la web de la organización. El dinero no es un donativo sino un préstamo, y por tanto se va devolviendo de forma periódica. Cuando lo recuperas puedes retirarlo de tu cuenta de Kiva o volverlo a prestar.

Kiva colabora con organizaciones sobre el terreno que son las que administran los préstamos y desembolsan el dinero. En realidad lo que consiguen los préstamos de los usuarios es que esas organizaciones, normalmente instituciones de microcrédito, tengan acceso a capital para seguir prestando. Kiva no cobra intereses por prestar el dinero a las instituciones mediadoras, pero estas sí lo hacen con las personas que reciben el dinero.

Soy parte de Kiva desde noviembre de 2011 y he colaborado ya en varios préstamos (puedes verlos todos aquí). Cada vez que un préstamo ha sido devuelto lo he invertido en un nuevo proyecto, de forma que el dinero nunca está parado.

En todos los casos el dinero prestado se ha devuelto a tiempo, aunque debes saber que existe el riesgo de que eso no ocurra.

 

¿Quieres ayudar?

  • Sería genial si pudieses hacer tu primer préstamo en Kiva. 25 dólares son suficientes, aunque puedes prestar todo lo que quieras.
  • Si no tienes ideas para regalar esta Navidad, una tarjeta de Kiva es un detalle muy bonito que permitirá que otra persona haga su primer préstamo.
  • Y si no puedes colaborar económicamente, te agradecería mucho que compartieras esta entrada entre tus amigos y familiares. ¡Nunca se sabe de dónde puede venir la ayuda!

Me despido por esta semana deseándote que pases unos días estupendos en compañía de los que más quieres. ¡Feliz Navidad!

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