Todo empieza con una hoja en blanco

Escribir copy es como mirar al futuro

Hace un tiempo vi una charla de Steve Jobs en la que hablaba de unir puntos. Es posible que tú también la conozcas.

Steve Jobs, vestido toga y birrete, hablaba ante un grupo de graduados universitarios de lo fácil que es unir los puntos cuando echas la vista atrás y lo difícil que es ver la relación entre los puntos cuando miras hacia delante.

La metáfora de los puntos habla de cómo la vida de cada uno toma sentido poco a poco, pero a mí me recuerda un poco al trabajo que hago como copywriter.

Es sencillo ver la relación entre los puntos una vez que una persona ya ha comprado tu producto o ha contratado uno de tus servicios.

Te conoció tal vez por una red social, por un anuncio o por un conocido. Visitó tu web, indagó un poco más.

Siguió recibiendo tus publicaciones a través de las redes sociales. Tal vez leyó una vez más tu web, para asegurase de que lo tenía todo claro, y se apuntó a tu lista de correo.

Empezó a recibir tus emails. No los leyó todos (¿quién tiene tiempo hoy en día para leer todo lo que recibe?), pero poco a poco tus mensajes fueron calando. Hasta que un día, presionó el botón de comprar.

¿Fue por casualidad o por insistencia? Puede ser, pero no creo mucho en eso.

En todo caso, ahí tienes los puntos y el paso de uno a otro a lo largo del tiempo. Es fácil ver la relación así.

Lo complicado es trazar el camino desde cero.

Pasar de una amalgama de ideas, datos, proyectos, opiniones y «me gustaría que…», procesarlos y transformarlos en un discurso con sentido y coherencia.

Ese discurso no se dirige a ti, claro. No dice lo que tú quieres oír, sino lo que tu cliente necesita escuchar. Casi nunca es lo mismo.

Esto no es una narración tradicional, con su principio, su nudo y su desenlace. Esto es una historia fraccionada, que discurre en tu web, tu perfil de Instagram, tus correos, tu chatbot, las respuestas de tu servicio de atención al cliente… Puedes elegir los que tú quieras, creo que te haces una idea.

Son muchos momentos de contacto entre la otra persona y tú. Y en cada uno de ellos te la juegas.

O hablas con una sola voz (y dices algo interesante) o te arriesgas a padecer un trastorno personalidad múltiple.

Todos estos puntos son importantes, pero hay un que tiene más peso que los demás: tu web. Casi con toda probabilidad el resto de canales de comunicación se basan en ella.

Tu web deja claro el qué, el cómo, el por qué y el para quién.

O debería.

Muchas webs fallan porque no son capaces de dejar claro lo más básico. Otras hablan como robots, algunas dan mil detalles por supuestos, también las hay que parecen una fotocopia de otra.

Lo entiendo, de verdad.

Transformar todos esas ideas que tienes en la cabeza sobre tu negocio y tu cliente en un texto humano, con sentido, que te ayude a ti y ayude al otro, no es sencillo.

Exige mirar hacia delante, ponerse en la piel de quien está al otro lado, separar el grano de la paja y quedarte solo con lo que cuenta.

Dar estructura, contenido y voz a tu web es empezar a trazar el camino de puntos.

Es fácil cuando ya está hecho.

Lo difícil es empezar. Todo es incierto cuando miras hacia delante. No existen garantías ni promesas de saldrá bien.

Pero siempre puedes contar con ayuda.

No tengo una bola de cristal y no puedo predecir qué pasará mañana.

Sí puedo ayudarte a crear el futuro, definiendo a través del copywriting de tu web quién quieres ser y cómo quieres hablar.