Por qué tu blog necesita un lead magnet ya

Tengo que confesarte algo. Soy una adicta a los lead magnets.

Guías, plantillas, cursos, listas, videos… creo que mi buzón de correo electrónico ha visto pasar leads magnets de todos los tipos y colores. Reconozco que la curiosidad me puede y recibo muchos boletines de otros blogueros y empresas.

Para muchas personas el correo electrónico es un pozo sin fondo en el que el tiempo se va sin remedio, pero a mí me gusta leer lo que otros blogueros escriben para sus suscriptores.

Además encuentro inspirador recibir newsletters y conocer otras formas de escribir y trabajar. Será por deformación profesional 🙂

Pero lo que me interesa hoy no es descubrir si hay más adictos a los lead magnets, sino explicarte por qué deberías usar tú también esa técnica en tu blog.

¿Qué es un lead magnet?

Un lead magnet es un incentivo que se ofrece de forma exclusiva y gratuita a los nuevos suscriptores de un blog.

La expresión suena rara pero la traducción al español como «imán de prospectos» suena todavía más extraña. Espero que no te importe que use la palabreja en inglés hasta que descubra algo mejor.

Un lead magnet puede tener diferentes formatos:

  • Guía.
  • Lista de recursos.
  • Plantilla o imprimible.
  • Video.
  • Minicurso.
  • Tutorial.
  • Descuento u oferta especial, en el caso de que tengas una tienda online o vendas un infoproducto.

Poner en marcha un lead magnet es sencillo:

  1. Preparas un contenido que resulte interesante para tu audiencia. Si todavía no sabes qué puede ser, sigue leyendo porque te daré un par de pistas.
  2. Creas un autoresponder en tu herramienta de email marketing para que envíe un mensaje a todos tus nuevos suscriptores. Este correo sirve para dar la bienvenida y hacer llegar el contenido exclusivo.
  3. Insertas en tu blog un formulario de captación de suscriptores. Asegúrate de que queda claro el incentivo que recibirán las personas que se unan a tu lista. De forma opcional puedes crear una página dedicada solo a captar suscriptores ofreciendo el lead magnet.
  4. Disfrutas viendo crecer tu lista de suscriptores y ellos leyendo tu contenido.

Ahora que el mecanismo está claro, es importante que entiendas por qué debes crear un lead magnet ya si todavía no lo has hecho.

 

Por qué tu blog necesita un lead magnet

 

1. Para captar suscriptores para tu lista de correo

Seamos sinceros. Todos estamos hartos de recibir mensajes que no nos interesan. Hasta yo, que tengo un «problemilla» de adicción a newsletters, me quejo del número de correos que recibo.

Muchos de los mensajes que te llegan pasan sin pena ni gloria por tu buzón. Los lees sin prestar atención o van a la papelera directos, sin ser abiertos siquiera. Tienes mejores cosas que hacer que dedicarte a leer boletines que no te interesan.

Lo mismo que te pasa a ti le ocurre al lector de tu blog. También va justo de tiempo y tiene la bandeja de entrada a reventar.

Por eso debes dar a tu lector una buena razón para que se una a tu lista de correo, y tiene que ser un motivo más potente que solo recibir las nuevas entradas en cuanto se publiquen. El lead magnet debe ser lo bastante tentador como para que tus lectores accedan a compartir tus datos contigo.

Claro que no se trata de crear un lead magnet y echarse a dormir. Si los correos que vienen después no son interesantes, el usuario terminará dándose de baja. Pero eso ya es materia de otro post.

 

2. Para demostrar a tu audiencia de qué eres capaz

Todo el mundo habla de los lead magnet como un medio de conseguir suscriptores, como si esa fuera su única razón de ser. En realidad hay otro motivo para crearlo: empezar a posicionarte como un experto en un campo determinado, y facilitar la venta de servicios o productos.

Un lead magnet te ayuda a demostrar tus conocimientos, a testar tus servicios y a conocer mejor a tu audiencia. El contenido debe estar en ese punto intermedio entre lo que interesa a tus lectores y lo que tú quieres promocionar.

Puede que no vendas nada todavía y que creas que no es el momento para ti de crear un lead magnet. Aún así, permíteme que insista (como en el anuncio):

  • Más suscriptores en tu lista de correo significa más visitas y más tráfico. Incluso si no blogueas con fines monetarios, estoy segura de que quieres que te lean más.
  • Una lista de cierto tamaño te pone las cosas mucho más fáciles cuando empiezas a vender. Si no te preocupas en hacerlo desde ahora, cuando lances tu producto o servicio tendrás una tarea más: conseguir suscriptores. Y no es algo que se logre de la noche a la mañana.

 

Cómo debe ser un buen lead magnet

Un lead magnet no está destinado a ser tu mejor creación, pero tampoco vas a regalar algo chapucero. Así que toma nota de las cinco características que debe reunir un lead magnet para que resulte eficaz y guste a tu audiencia.

 

1. Específico para tu cliente

Esto parece obvio, pero no está de más recordarlo. El lead magnet tiene que interesar a tus lectores, que en principio son también tus clientes potenciales.

Puede que tu lead magnet esté bien redactado y sea interesante, pero si atrae a un público que no coincide con el perfil de tu cliente tienes que cambiarlo.

 

2. En respuesta a un problema

Antes he explicado que el lead magnet es esa razón de peso que tu lector necesita para confiarte tus datos. Ahora bien, ¿cómo saber si el contenido es lo bastante atractivo?

Lo más sencillo es pensar en preocupaciones muy concretas y ofrecer una solución a través de tu lead magnet. Para eso necesitas conocer en primer lugar las inquietudes de tu cliente. Si estás un poco perdido estos dos métodos pueden servirte:

  1. Si todavía no tienes ningún lead magnet: crea un correo de bienvenida para tus nuevos suscriptores y utilízalo para obtener más información. Pregúntales qué les preocupa más sobre el nicho en el que trabajas y asegúrate de que sea muy fácil contestarte.
  2. Si ya estás ofreciendo algún descargable para tus suscriptores: asegúrate de que al final del contenido hay un pequeño texto de introducción sobre ti y tus servicios, y vuelve a hacer la pregunta anterior. Las respuestas que obtengas te servirán para mejorar el lead magnet que ya tienes o crear un nuevo.

 

3. Adecuado a tus productos o servicios

El lead magnet no solo atrae suscriptores, también sirve de «calentamiento» para ofrecer otros productos o servicios más complejos y que tus lectores conozcan un poco mejor cómo eres y trabajas.

Yo misma tengo otro lead magnet a punto de salir del horno. Mis servicios están cambiando, mi blog también y el regalo para mis suscriptores deben ir en consonancia.

 

4. De consumo rápido

Cuando estaba escribiendo mi nuevo lead magnet tuve que echarme el freno. Me puse a escribir, me emocioné y terminé llenando páginas como si no hubiera un mañana.

(Algo así, pero sin ponerme verde.)

Estaba disfrutando como una enana mientras escribía. Pero en un momento de lucidez se me ocurrió preguntarme quién iba a leer todo eso.

No es que el contenido fuera malo, simplemente era demasiado. Exigía mucho esfuerzo por parte de una persona que tal vez acaba de llegar a mi blog y solo estaba curioseando. No quería aburrir a nadie por el camino, así que dejé el proyecto original a un lado y diseñé algo mucho más breve y digerible.

Tú deberías hacer lo mismo. Apuesta por algo corto, que tú puedas producir sin grandes esfuerzos y que el lector pueda consumir rápidamente. Si es necesario más adelante puedes ampliarlo o cambiarlo.

 

5. De valor

He dejado este elemento para el final pero tal vez debería ir el primero. Tu lead magnet tiene que ser apetecible y aportar algo útil al lector.

El hecho de que sea breve o de que no puedas invertir mucho tiempo en un contenido gratuito no da vía libre para presentar cualquier cosa. Si el lector termina decepcionado por tu lead magnet lo tendrás más complicado en el momento que le ofrezcas en libro de pago, un curso o un servicio. Es lógico, ¿no?

 

Y tú, ¿tienes ya un lead magnet en tu blog?

¿Me cuentas cómo es y por qué decidiste crearlo así?

(Por cierto, si tú también eres un adicto puedes dejarme un comentario y tal vez un día podamos hacer terapia de grupo.)

Cómo hablar el lenguaje de tu cliente

Cuando era (más) joven me pasé años viendo la televisión en inglés. Primero me aficioné a los programas de BBC World y luego me enganché a ver Friends en versión original.

Al principio no entendía la mitad de lo que oía. No tenía nada que perder así que insistí. Cuando por fin me acostumbré al acento británico, cambié al americano y tuve que empezar de nuevo.

Mi esfuerzo tuvo su recompensa cuando me marché a vivir al extranjero y me di cuenta de que podía hablar inglés sin haber estado en mi vida en un país anglófono. ¡Para que luego digan que ver la tele no sirve de nada!

Cuando escribes tu web también tienes que hacer el esfuerzo de hablar otro idioma, el de tu cliente. Al principio cuesta pero cuanto más te metes en él más fácil te resulta, hasta que llega un momento en el que te sale de forma natural.

Por desgracia no hay academias para aprender a hablar como tu comunidad ni tampoco puedes ver la tele en versión original. Pero sí hay algunas técnicas que puedes utilizar para hablar el lenguaje de tu cliente y aumentar la conexión de tus textos.

Meterte en la cabeza de tu cliente te ayuda a escribir mejores textos

No sé si te has dado cuenta de que cuando estás en un país extranjero es muy fácil desconectar del bullicio de tu alrededor.

Oyes a muchas personas hablando a tu alrededor pero no entiendes nada de lo que dicen o te supone hacer un esfuerzo. Al final resulta más fácil meterte en tus pensamientos y pasar del ruido de la conversación de fondo.

En cambio, si hay alguien hablando en tu idioma, aunque sea lejos, te vas a dar cuenta seguro. Es como si tuviéramos un radar siempre funcionando y en cuanto detecta dos o tres palabras que te resultan familiares tu cerebro se activa. Puedes ignorar el resto de conversaciones que tienes al tu alrededor y fijarte solo en la que eres capaz de comprender.

Lo mismo ocurre con los textos. Si lees algo que no entiendes o que sientes que no es para ti, no le dedicas más de un minuto. Por el contrario si te encuentras con un copy que habla igual que tú, todo cambia. Tienes la sensación de que hay algo en común entre eso que estás leyendo y tú.

Es como si te estuviera diciendo: «Yo te entiendo porque soy como tú».

Ese es el efecto que deberías buscar cada vez que escribes. Si conoces bien a la persona a la que te diriges va a ser más fácil generar el sentimiento de conexión. Y la mejor forma de demostrar que la conoces es hablar igual que ella.

 

4 técnicas para aprender a hablar el lenguaje de tu cliente

 

1. Habla y pregunta

Si ya estás vendiendo tu producto o servicio, charlar con alguna de las personas que ya lo han probado es lo mejor que puedes hacer.

Trata de investigar todo lo que puedas sobre el proceso de compra, desde que se dieron cuenta de que tenían un problema hasta que ya habían disfrutado de su adquisición. Te ayudará crear un pequeño cuestionario con las preguntas más importantes, pero algunas personas pueden verse intimidadas si sienten que les estás haciendo una entrevista. En ese caso es mejor dirigir la conversación de forma natural hacia los temas que te interesan.

Abre bien los oídos y toma notas sobre las ideas, palabras y expresiones que surgen durante la conversación. Sí, tienes que fijarte incluso en las palabras del usuario, porque puede que tú estés utilizando un lenguaje especializado que el resto del mundo no domina.

 

2. Bucea en Internet en busca de tu cliente ideal

Tal vez estés montando tu proyecto y todavía no hayas tenido la oportunidad de realizar tu primera venta. Aún así es importante saber todo lo posible de la persona a la que te quieres dirigir. ¿Cómo vas a vender a alguien que no conoces?

En Internet hay muchos recursos para saber más:

  • Posts y comentarios en blogs relacionados con tu nicho. No te quedes solo en lo que dice el artículo, a veces las ideas de los lectores son lo más interesante.
  • Conversaciones en foros. Esto exige un poco más de investigación porque tienes que dar con el foro adecuado, pero va a ser raro que no haya uno que te pueda ayudar.
  • Reseñas en tiendas online y sitios web especializados. Servicios como Amazon, Yelp, TripAdvisor, Bodas.net, Google Maps, Booking, Minube… permiten que los usuarios compartan sus experiencias. Según tu sector te convendrá usar unos u otros. Puedes utilizar esta técnica incluso si tu empresa no aparece en ellos, ya que siempre puedes investigar qué dicen los compradores de la competencia o de productos similares.

 

3. Indaga en redes sociales

La conversación en redes sociales es continua. Solo necesitas encontrar los lugares donde se habla de lo que a ti te interesa:

  • Twitter: utiliza la búsqueda con varios términos relacionados con tu producto o sector. Pueden ser palabras clave o hashtags.
  • Facebook: aquí la información interesante suele concentrarse en los grupos, que son el equivalente de Facebook de los foros. Si entras en https://www.facebook.com/groups/ verás algunas sugerencias, pero también puedes navegar en las diferentes categorías hasta encontrar los que te interesen.
  • Google+: ve directo a las comunidades, que son lo mismo que los grupos de Facebook.
  • YouTube: muchos youtubers suben reseñan de productos y cuentan sus experiencias con ellos.
  • Quora: esta es una red social de preguntas y respuestas. Hay mucho más contenido en inglés que en español, pero también merece la pena echarle un vistazo.

 

4. Pregunta a través de una encuesta

¿Tienes una lista de suscriptores? Entonces puedes preguntarles a ellos qué opinan sobre tu producto o servicio.

Claro que no se trata de centrar las preguntas solo en tu marca, sino en toda la experiencia del usuario, empezando antes de la compra. El problema de las encuestas es que los usuarios no suelen extenderse mucho, así que tal vez puedas preparar algún incentivo para las personas que respondan.

 

Incorpora las palabras de tus clientes en tu copy

Si has usado algunas de estas técnicas (no hacen falta que sean todas) seguro que ya tienes un gran número de apuntes que puedes utilizar. Pero es probable que te encuentres tan despistado como al principio porque es demasiada información.

En ese caso, te recomiendo separar los comentarios que has recogido en tres grandes grupos:

  1. Ideas relativas al proceso antes de la compra: todo lo que hable del problema que tenía el cliente al inicio, la búsqueda de información o la decisión de comprar un producto concreto.
  2. Impresiones sobre la compra en sí misma: cómo fue la experiencia (tanto si fue online o en una tienda física), por qué se decidió por una opción y no por otra.
  3. Comentarios sobre la post-compra: impresiones sobre el uso del producto o del servicio, de qué forma le ayudó, si se sintió decepcionado o satisfecho, como fue la atención al cliente…

Al dividir la información así lo tienes mucho más fácil para:

  • Mostrar empatía y transmitir que sabes por lo que está pasando tu cliente.
  • Demostrar que tú tienes la solución y explicarla paso a paso para que el lector la entienda.
  • Describir con más detalle qué obtendrá si al final se decide a comprar contigo.
  • Responder a reticencias o preguntas.
  • Evitar quedarte con descripciones demasiado vagas o promesas poco específicas.

Intenta respetar al máximo las ideas de los usuarios e incorporarlas a tu copy. Si después alguna no te gusta siempre tendrás la opción de darle un retoque.

Cuando dudes con la redacción de alguna de tus frases, simplemente hazte esta pregunta: ¿Se expresaría así mi cliente?

Si la respuesta es sí, ¡felicidades! Estás empezando a hablar el lenguaje de tu cliente a nivel experto 🙂

¿Cada cuánto tiempo debo publicar en mi blog?

Has estado dándole vueltas y no te decides.

Dudas qué es mejor para ti: una vez por semana, una vez cada 15 días o una vez al mes.

No dejas de hacerte preguntas. ¿Cada cuánto tiempo debo publicar nuevos artículos en mi blog? ¿Cuántos posts son muchos y cuántos pocos? ¿Cómo decido la frecuencia ideal de actualización?

Si estás pasando por esto no te preocupes porque no eres el único. Todos los que tenemos un blog nos hemos roto la cabeza intentando encontrar respuestas.

Te voy a dar un pequeño adelanto: la frecuencia de actualización perfecta no existe.

Eso no te ayuda mucho, ¿verdad? No quiero hacerme la enigmática, es que la explicación no es tan sencilla como darte un número.

Te invito a que te quedes para conocer las claves que te permitirán decidir por ti mismo con qué frecuencia deberías escribir en tu blog.

Para que no te líes, te propongo que respondas a 5 preguntas muy sencillas. Pero antes quiero hacer una reflexión contigo sobre si es tan importante publicar mucho o tan malo actualizar poco.

 

Publicar mucho es mejor: ¿mito o realidad?

Existe la idea generalizada de que cuanto más publiques en tu blog es mejor, y hay un análisis de Hubspot que lo confirma.

El estudio publicado por Hubspot en su blog asegura que las empresas que suben 16 entradas o más al mes tienen 3,5 veces más tráfico que las que comparten de 1 a 4 artículos al mes.

Además, cuanto más crece el número de artículos publicados más visitas recibes. Llega un punto en el que tu tráfico aumenta de forma importante por toda la cantidad de artículos que ya has compartido: necesitas hacer menos esfuerzo para lograr los mismos resultados. Hubspot sitúa el número mágico en 400 posts. Según sus datos a partir de este punto el tráfico se duplica.

No sé tú, pero yo me veo incapaz de escribir 16 posts al mes en mi blog y tardaré mucho tiempo en alcanzar las 400 entradas publicadas. Si eres emprendedor o trabajas en una pyme tu situación será parecida porque el esfuerzo de publicar 16 veces al mes es muy grande.

Así que, teniendo en cuenta que publicar con frecuencia es positivo, vamos a dejar los números de Hubspot a un lado. Mejor nos ponemos en situación de que escribes tú solo en tu blog, o de que cuentas con un pequeño equipo que no puede crear 4 entradas por semana.

 

Por qué no siempre hay que crear más contenido para llegar a más lectores

Ay, el tráfico. (Léase con voz de suspiro).

Todos soñamos con tener más visitas y que los lectores no paren de llegar a nuestro blog.

Porque, reconozcámoslo, a nadie le amarga un dulce. Entrar en Google Analytics y descubrir que las cifras de visita están subiendo es una gozada, sobre todo cuando estás empezando y tienes la sensación de que no te lee ni tu madre.

Al principio es normal recibir a pocos lectores, entre otros motivos porque tienes pocos artículos publicados. Llegan menos visitas de los buscadores y de las redes sociales, y cuando los lectores entran pasan menos tiempo leyendo porque no encuentran tanto contenido como les gustaría.

Esto es lo que impulsa a algunos nuevos blogueros a publicar más al principio. Por ejemplo, empiezan con dos o tres artículos por semana y pasado un tiempo reducen a un post semanal.

Hasta ahí todo normal. Pero ¿qué ocurre cuando ya llevas varios meses publicando y no tienes tantas visitas como quisieras? Es fácil sacar conclusiones del tipo: «Si publicando 4 veces al mes tengo un tráfico X, al aumentar a 8 posts al mes lograré el doble de tráfico».

¿Lógico?

Sí… pero no. Tal vez el problema esté en otro sitio y tengas otras soluciones a tu alcance para lograr más visitantes:

  • Revisa cómo estás utilizando las redes sociales para compartir artículos. Un error frecuente es compartir los posts solo una vez, sin reutilizarlos. Teniendo en cuenta que la vida de un mensaje en Twitter es de solo un par de minutos, merece la pena republicar contenidos para llegar a nueva audiencia.
  • Pregunta a tus lectores qué contenidos quieren encontrar en tu blog. Ellos mejor que nadie conocen la respuesta.
  • Encuentra el equilibrio entre frecuencia de publicación y longitud de los artículos. Si publicas un artículo muy corto una vez por semana es difícil que los lectores se interesen por tu blog, y también lo tendrás más difícil para posicionarte en Google.

También puedes probar a aumentar la frecuencia de publicación si te sientes cómodo con la idea. Experimentar no es malo siempre que no vuelvas loca a tu audiencia.

Piensa en la naturaleza de tu blog y tu negocio antes de escribir más. Por ejemplo, publicar más en agosto puede aportarte muy poco y tal vez sería mejor reservar esos artículos para otra época del año.

Parece contradictorio, pero no lo es. Publicar más es positivo para tu blog aunque a veces no es la única solución para atraer más visitantes.

 

5 preguntas que debes responder antes de decidir la frecuencia de actualización de tu blog

Cuando hace un par de semanas te expliqué cómo planificar los contenidos de un blog me anticipé a lo que quiero explicarte hoy con más detalle.

 

1. ¿Qué quieres conseguir con tu blog?

Es decir, cuáles son tus objetivos. Un blog cambia mucho si solo quieres divertirte y pasar el rato, si quieres vender servicios o si quieres sacar ingresos por publicidad.

En función de tus propósitos necesitarás conseguir unos determinados niveles de tráfico, un tipo de público y unas conversiones. Te recomiendo que consultes tus cifras de Google Analytics de los últimos meses, las contrastes con los posts publicados y los resultados que has obtenido hasta ahora.

 

2. ¿Cuál es la temática de tu blog?

El tema en torno al que gira tu blog es determinante a la hora de decidir cada cuanto publicar. Por ejemplo, un blog de actualidad deportiva o noticias sobre redes sociales tendrá novedades suficientes para publicar todos los días sin problemas. Un blog sobre bonsais tal vez tenga que dosificarse un poco más.

 

3. ¿Cuánto tiempo puedes dedicar a escribir?

Esto es fundamental. El día solo tiene 24 horas y además de escribir tienes que trabajar, estar con tu familia y descansar.

Ser bloguero no te convierte en superhéroe y escribir puede llegar a quemar bastante. Dosifícate, te lo dice alguien que pasa muchas horas aporreando un teclado 😉

 

4. ¿Vas a admitir a autores invitados?

Los blogueros invitados son un respiro aunque no una solución definitiva si andas escaso de tiempo para producir nuevos artículos. Aún así, es una opción que puedes considerar porque te libera de parte del trabajo de redacción, y aporta visibilidad a las dos partes.

 

5. ¿Tienes recursos para contratar a un redactor?

No te digo esto porque yo sea redactora de contenidos, sino porque es verdad: si tienes un blog profesional o de empresa, con ciertos recursos y unos objetivos definidos, un redactor es una inversión que merece la pena.

Vas a quitarte una responsabilidad de encima y además vas a contar con una persona cuyo único trabajo es escribir. Conoce el oficio, se expresa con corrección, entiende de SEO y sabe enganchar al lector.

 

La calidad, por encima de la frecuencia

Hay una idea muy importante que no puedes pasar por alto mientras decides cada cuánto tiempo debes publicar en tu blog. Y es que la calidad del contenido está siempre por encima de la frecuencia de actualización.

  • Si por publicar más a menudo vas a empezar a escribir artículos que dejan fría a tu audiencia, para.
  • Si notas que por publicar más a menudo estás empezando a odiar tu blog, para.
  • Si te duele el culo de tenerlo siempre pegado a la silla, para.

Lo ideal es que seas capaz de encontrar ese punto que te permite escribir buenos artículos sin dejar tu blog abandonado demasiado tiempo.

Para cada persona es diferente así que, ¿por qué no me dejas un comentario y me cuentas cuál es para ti la mejor frecuencia de publicación?

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7 consejos de copywriting para principiantes que no tienen ni idea de escribir copy

¿Estás perdido con el copywriting?

Has leído unos cuantos artículos y aún así no tienes ni idea de cómo empezar ni cómo aplicarlo a tu propio sitio web.

Hay muchísima información disponible pero necesitas algo que te explique lo básico de forma sencilla.

No desesperes, estás en el lugar correcto. Utilizar los principios básicos de la escritura persuasiva está al alcance de todos, aunque no te consideres un genio redactando. Solo necesitas cambiar un poco tu forma de enfocar los textos siguiendo estos consejos de copywriting para principiantes.

Investiga antes de escribir

Un buen texto empieza por una buena investigación. Esto incluye todo lo que puedas averiguar sobre tres puntos:

  • La marca y los productos o servicios que vende: historia, filosofía, rango de precios, características, ventajas, garantías, puntos de venta, atención al cliente… Si estás escribiendo el copy para la web de tu propia marca es posible que quieras saltarte este paso. No lo hagas. Toda la información que resulta obvia para ti puede no serlo para tu lector. Necesita conocer todos los detalles, y si hay algo que falta, es muy posible que no escriba para preguntártelo. Mejor no te la juegues.
  • La competencia: al igual que has hecho con tu propia marca, trata de averiguar todo lo que puedas sobre los competidores. Presta especial atención a cómo hablan de ellos mismos y de sus productos en Internet. Conocer a la competencia es importante porque te ayuda a centrar tu mensaje en lo que te hace único respecto a los demás.
  • El cliente: cuando escribes copy la única persona que importa es tu cliente. No pasa nada si al resto del mundo no le fascina tu texto mientras enganche a tu público objetivo. La manera de lograrlo es obtener la máxima información sobre lo que piensa, siente y hace cuando se enfrenta al problema que tu producto resuelve. Sería genial si pudieras hablar con alguno de los clientes, pero a veces no es posible. En ese caso hay que recurrir al plan B, que es obtener información a través de encuestas, testimonios, comentarios en redes sociales y sitios de reseñas.

Investigar no es solo navegar de una página web a otra. Abre un documento y almacena ahí todo lo que encuentres. La memoria suele fallar cuando procesas mucha información.

También es buena idea copiar frases, palabras o expresiones que te llamen la atención, sobre todo en el apartado del cliente.

Analizar cómo escriben otras empresas (sean de tu competencia o no) es una forma estupenda de aprender copywriting. Para ello te recomiendo que guardes todas las páginas que te gusten en Evernote. Con el tiempo tendrás un archivo de ejemplos de copy muy inspiradores.

 

Ten claro tu objetivo

Antes de empezar a escribir necesitas concretar qué quieres lograr de los textos de tu sitio web. Objetivos como «conseguir más clientes» o «dar a conocer mis productos» están bien pero no son lo bastante específicos.

Si lo piensas bien, ¿qué empresa no quiere más clientes o promocionar sus productos?

Para resolver este punto pregúntate qué te gustaría que hiciera el lector después de haber leído tu texto. Limítate a una sola acción, la que pienses que más importante. Aquí tienes algunas pistas:

  • Completar una compra.
  • Dejar los datos para apuntarse a una lista de correo.
  • Reservar una cita.
  • Completar un formulario de contacto o de solicitud de información.
Es verdad que hay algunas páginas en las que se ofrecen dos o más opciones al lector, pero nunca debes perder de vista cuál es la acción prioritaria para ti. 

 

Incluye siempre un titular

Si analizas tu propio comportamiento cuando lees un periódico o navegas te darás cuenta de lo importante que son los titulares.

¿Cómo decides qué contenidos consumes?

Te guías por el título. Con solo una frase decides si quieres seguir leyendo o pasas a otra cosa.

Es cierto que algunos titulares prometedores terminan decepcionando, mientras que te puedes haber perdido muy buenas lecturas por no contar con un comienzo atractivo. A veces puede ser injusto pero así es como funciona.

Lo importante es que extraigas una conclusión práctica de esto y lo apliques a lo que estás escribiendo. Si no incluyes un titular es posible que el lector pase de largo. Y eso ocurre en todas las secciones de tu web, no solo a la página de inicio. Nunca sabes en qué sección va a aterrizar el lector.

Las prisas no son buenas cuando se trata de escribir titulares. Cuantas más opciones tengas, mejor. Tómate tu tiempo para redactar títulos muy diferentes y deja la elección para el final.

 

Haz promesas concretas y relevantes para tu lector

Antes te he pedido que pensaras muy bien qué quieres que haga el usuario tras leer tu texto. Ahora te toca a ti ofrecerle buenos motivos.

Si quieres que el lector compre, te contacte o se suscriba a tu boletín debes darle razones poderosas para hacerlo. El usuario necesita entender cómo va a resolver un problema o va a ver su vida mejorada en alguna forma.

En este punto es facil quedarse en afirmaciones demasiado vagas o que no terminan de conectar con los problemas de público objetivo. Por eso (vuelvo al primer consejo) es importante conocer qué tipo de problemas o preocupaciones tiene el cliente cuando se interesa por un producto como el tuyo.

Presta mucha atención a los comentarios de los clientes e incorpora sus ideas en tu texto. 

 

Pruebas y evidencias

Seguro que estás cansado de ver anuncios que no te inspiran ningún tipo de confianza. Cuando los ves no te crees lo que dicen y piensas que el producto no puede tener resultados tan maravillosos.

No quieres que a tu lector le pase lo mismo contigo, ¿verdad? En ese caso debes sostener tus afirmaciones con testimonios, datos, estadísticas, casos de éxito… que generen confianza.

¿Entiendes ahora por qué en la teletienda usan los testimonios de «antes y después»?

Algunos clientes están dispuestos a colaborar con un testimonio pero no saben cómo hacerlo. En vez de pedirles que escriban su opinión, mándales tres o cuatro preguntas concretas. Después sólo tienes que unir las respuestas para obtener un testimonio bien estructurado. 

 

Escribe sin florituras

Desde pequeños nos han inculcado que se habla de una manera y se escribe de otra. No pienso llevar ahora la contraria a tus profes del colegio, pero sí quiero pedirte que te relajes un poco cuando escribas copy.

El lenguaje en copywriting es cercano y ligero, sin jerga o frases difíciles de comprender. La idea es que el lector sienta que al otro lado hay una persona hablándole de tú a tú. Piensa en cómo hablas en tu día a día e intenta reproducirlo sobre el papel.

Por supuesto, hay sectores en los que es necesario mostrarse más formal o utilizar tecnicismos. Pero, por favor, olvida eso de que para escribir bien hay que construir frases largas, sesudas y enrevesadas. Si el lector no te entiende es que tu copy no funciona.

Haz que tu texto sea fácil de escanear para los usuarios que van con prisa. Utiliza frases cortas y divide el texto en párrafos. Introduce listas, negritas, imágenes y no tengas miedo de dejar espacios en blanco para que el conjunto respire.

 

Incluye llamadas a la acción

Imagina que has escrito un texto con un buen titular. Después has logrado que tu lector siga leyendo párrafo a párrafo. Y cuando llega al final, te vas. Cierras el texto sin más.

¿No te parece un poco raro? Has logrado seducir al usuario y que te acompañe hasta el final del texto, pero luego has desaparecido.

¿Qué se supone que tiene que hacer el lector entonces?

Tal vez (solo tal vez) se le ocurra pasar a otra página o dirigirse al formulario de contacto. Pero, ¿y si no eso no sucede? No puedes dar por hecho que tu visitante vaya a saber siempre qué tiene que hacer, así que debes introducir llamadas a la acción que le indiquen cuál es el siguiente paso.

Las llamadas a la acción pueden dejarse para el final o introducirse a lo largo del texto si es muy largo.

 

Técnicas de redacción persuasiva hay muchas, pero los principios básicos no cambian. Puedes estar seguro de que si sigues estos consejos de copywriting para principiantes tus textos tendrán una buena base que luego podrás mejorar con la práctica.

Estoy aquí para ayudarte. Cuéntame: ¿qué es lo que más te cuesta del copywriting?

El poder del branding emocional para vender tus productos o servicios

Este es un post especial. Por mi primera vez he abierto las puertas del blog para acoger a un autor invitado y estoy feliz de dar la bienvenida a Arantxa Isidoro, de arantxaisidoro.com, que se dedica a crear marcas con alma para negocios personales.
Su blog es una auténtica delicia, lleno de reflexiones que valen oro. Por eso estoy tan contenta de que haya accedido a compartir su visión de cómo crear una marca emocional con nosotros.
Lee, comenta y si te gusta pásate por el blog de Arantxa, donde encontrarás mucho más. 

 

Me cruzo con muchos proyectos emprendedores que se basan en buenísimas ideas o en talentos que tienen un montón de potencial, pero que sin embargo no terminan de arrancar porque son emocionalmente planos. No se interesan por salir de la racionalidad y siguen pautas ajenas para intentar crecer mientras no se dan cuenta de que lo que necesitan es mirar hacia dentro para llegar a sus clientes ahí fuera.

Branding es el proceso de construcción de todo un universo de sensaciones y pensamientos hacia una marca, pero no sólo desde su aspecto visual, que es la capa más externa, sino desde toda su riqueza interior, que es la que da forma y sentido a todo lo demás.

Si el branding es un abanico de posibilidades para argumentar tu marca, el branding emocional lo es aún en más profundidad. Transmitir desde las vibraciones y los sentimientos sin ninguna intención racional es asegurarte de que quienes vibren dentro de tu misma frecuencia se van a enamorar de lo que haces.

Especialmente cuando tienes un negocio emprendedor, hablamos de marca personal. A mí no me gusta mucho denominarla así porque se asocia a ser experto en un tema y a destacar sólo a nivel profesional de una manera un poco competitiva, cuando yo creo que abarca muchísimo más. Es un mundo fascinante que te invito a explorar para que te ayude a entenderte principalmente pero también a diferenciarte de los demás.

Resulta mucho más sencillo trabajar la personalidad y las emociones de tu marca porque en definitiva estás hablando de una persona real, tú. A diferencia de una gran empresa, que crea una identidad ficticia para una marca impersonal, tú solo tienes que observarte y conocerte.

Supongo que quizás te da miedo pensar en la idea de un viaje introspectivo para concluir cuáles son los valores que te mueven y cómo quieres plantearte la visión de tu proyecto, pero te aseguro que es mucho más fácil de lo que piensas. Los resultados son super clarificadores y aprenderás a actuar con una naturalidad que te restará tensión dentro del mundo emprendedor.

Tu marca es algo que llevas dentro, que nació contigo y que evoluciona con cada momento de tu vida. Es la esencia que viene definida por aspectos innatos pero también por tus experiencias, tus creencias, tu talento, tus virtudes y todo lo que detalla quién eres y quién quieres ser.

Por si te ha picado el gusanillo, te cuento los pasos que puedes seguir para implantar en tu proyecto el poder del branding emocional:

Conecta contigo mismo.

Sé consciente de todo lo que tienes ya en tu mochila emprendedora: tu personalidad, tu mentalidad, tu talento, tus valores y tus creencias. Aprende a conocerte y a estar alineado con todo eso que posees y valoras.

Márcate un objetivo.

Reflexiona sobre dónde quieres llegar con tu proyecto, cuál es tu meta más inmediata y planifica con claridad para tener los pasos a seguir sin perderte.

Identifica a tu cliente.

Entiende cómo es la persona a la que te planteas llegar. Profundiza en averiguar cómo se siente y qué le preocupa más.

Diseña tu mundo gráfico.

Busca a un profesional para que traduzca en colores, tipografías, fotos e ilustraciones la imagen de marca que te enamore y de la que te sientas orgulloso.

Define tu paleta de emociones.

Encuentra las emociones que te identifican y que quieres transmitir a través de tu marca. Ahonda en las sensaciones y sírvete de los sentidos para llegar directamente a los anhelos y los sueños de tus clientes.

Vende, sí vende.

Adopta la mentalidad adecuada para vender. Tienes entre manos un negocio que no se sostiene del aire y que necesita ingresos para salir adelante. A nadie le agrada que le vendan pero sí le gusta comprar. Creyendo en lo que haces y contándolo con honestidad y entusiasmo venderás sin mucho esfuerzo.

Cuenta una historia.

Engancha a través de tu verdad. Acércate a tu público desbordando inspiración. La credibilidad y la confianza se generan acercándote a las personas que se interesan por lo que haces. Si te muestras humano y auténtico tus clientes tendrán una predisposición positiva para escuchar lo que vienes a contar.

Muévete para comunicar.

No te quedes encerrado en tu cueva de trabajo. Sal a contarle al mundo lo que puedes ofrecer.

Tu negocio depende plenamente de los públicos que interactúen con tu marca. Si la conexión es el elemento fundamental para construir relaciones entre personas, imagínate lo que puede hacer para cimentar el vínculo entre una persona y una marca.

Cuando aprendes a identificar y definir todo lo que tu marca tiene para aportar a los demás, el esfuerzo en comunicarla es mucho menor porque te sale con naturalidad. Cualquier planificación te brotará de manera mucho más espontánea. Sin apenas darte cuenta habrás empezado a vender.

 

Sobre Arantxa Isidoro

En un momento en el que el emprendimiento se ha convertido en la forma de experimentar nuevos caminos profesionales, surgió la idea de escribir IMPRESIONA, una guía entre un libro y un curso que ayuda a negocios personales a crear marcas con esencia que impacten de manera emocional. Ahora nace la nueva edición 2017.

Soy Arantxa Isidoro, la autora. Trabajo impulsando proyectos emprendedores y construyendo marcas con alma que transmitan sensaciones difíciles de olvidar.

Todos tenemos algo especial que es fascinante cómo, desde la dimensión emocional, consigue calar hondo en quienes interactúan contigo.

www.arantxaisidoro.com

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