Por qué escribo por la mañana

Son las 17.46 horas, estoy delante de una hoja en blanco y no termino de encontrar las palabras adecuadas. Tengo frente a mí un esquema con los puntos sobre los que quiero escribir y sé que solo necesito arrancar, pero no hay manera.

El primer párrafo, ese que hace que todos los demás parezcan más sencillos, ha tardado un buen rato en materializarse sobre el papel.

¿El motivo? Estoy escribiendo a la hora inadecuada.

Es tarde (muy tarde) para que yo me ponga a escribir en condiciones. En los últimos meses me he reafirmado en mi sospecha de que soy una persona de mañanas y las horas de escritura me cunden mucho más antes del mediodía.

No es que nunca escriba por las tardes, como hago ahora mientras redacto este post. Pero al organizar el trabajo dejo los textos más complejos, largos o urgentes para la mañana porque no quiero enfrentarme a un atasco como el de hoy todos los días.

He comprobado que de esta forma soy más eficiente: escribo más rápido y eso me deja más tiempo para otras cosas.

4 buenos motivos para escribir por la mañana

 

Hay menos distracciones.

Cuantas más horas pasen más probabilidades habrá de que recibas un correo, alguien te llame por teléfono, tengas que atender a tu familia o salir a hacer un recado. Y todo eso te va a distraer de tu objetivo principal: escribir.

 

El cansancio se deja notar por la tarde.

Aquel que piense que trabajar todo el día en casa delante del ordenador no cansa, debería probarlo durante tres meses. La fatiga no es solo mental sino también física. Después de un número de horas sentado en una silla el cuerpo te pide moverte y los ratos de verdadera concentración duran menos.

En mi caso es como si todo se pusiera en contra para pasar un par de horas seguidas delante del teclado. Intento aprovechar la tarde completando tareas que me llevan menos tiempo y requieren menos atención.

 

Tienes la sensación de avanzar.

El momento de borrar una tarea pendiente en la agenda tras rematar un texto es glorioso. Alcanzar logros durante la mañana, aunque sean pequeños, anima a seguir trabajando y afrontar nuevas tareas.

Escribir en las primeras horas me ha ayudado a no dejar textos a medias. Cada vez que acabo un encargo o un post para mis Papeles y veo que todavía me quedan varias horas por delante, me tomo un pequeño descanso para celebrarlo y vuelvo al trabajo con más energía.

 

Puedes tener vida social.

Cuando trabajas sola en casa y tus contactos con otros seres humanos se limitan al correo electrónico o la ventana de un chat se hace imprescindible salir al mundo real para no perder la cordura. Quedar con amigos, hacer deporte, ir al cine… lo típico 🙂

Si dejas el momento de escribir para la tarde es más probable que te pierdas todo esto porque vas al contrario que las personas que trabajan con horario de oficina, y es más difícil coincidir.

 

¿Te animas a probarlo?

A nos ser que tengas claro que eres un animal nocturno, o que tengas obligaciones a primera hora del día, te animo a que pruebes a poner la escritura en primer lugar en tu agenda y compruebes si eso mejora tu productividad.

A mi me ha funcionado, ¿y a ti?

6 comentarios

Como hablas de horas sentada en la silla, no hay que olvidar los consejos para la espalda. Levantarse cada cierto tiempo, cambiar de silla, hacer ejercicios que fortalezcan espalda, cuello y gluteos, asi como los estiramientos. Es importante cuidarse fisicamente porque la productividad depende tambien de un buen cuidado del cuerpo.

Hola Ana! Gracias por este post 🙂 Yo también suelo escribir por la mañana, porque es verdad que por la tarde ya ha pasado buena parte del día y se nota el cansancio. Esto en cuanto a los artículos del blog etc, pero con respecto a las escrituras más «personales», tipo poner ideas en orden, sí que me viene muy bien hacerlo por la tarde-noche, como para descargar pensamientos que han ido saltando por mi cabeza a lo largo del día… Pero claro, es un tipo de escritura que no va a leer nadie y que no tiene que tener ningún «estilo» en concreto. No sé si es lo más adecuado o no… pero a mí me funciona! Gracias por tus consejos. Un abrazo!

Hola Ana! Que exacto es tu post, desde que decidí emprender con mi blog http://trendymensblog.com lo he experimentado.

Me he percatado que soy más funcional si duermo y luego me levanto muy temprano a sentarme a escribir, que haciendolo por la noche después de toda la faena de la oficina y los mil correos que el cliente manda.

Muy buen post!

Saludos.

Hola, lo primero quisiera saludar al foro (frase más propia de un foro, lo reconozco, pero esto es técnicamente un pequeño foro…), y también felicitarte por el blog, que me parece más que interesante.
Bueno, a mí me funciona hacer pesas. Lo aprendí de Ken Wilber, un escritor. Hago extraños sonidos guturales, levanto los brazos aleatoriamente y con furia, hago como que bailo, salgo a la calle y corro -poco- vestido de vaqueros y camisa, vamos, un remake de la niña del exorcista…xD. Luego más calmado miro al cielo para relajar la vista un buen rato, y ya estoy listo para empezar de nuevo con la tarea. Saludos! :).

Ah, lo siento, jajaj, soy un desastre…Yo prefiero por la noche, pues la intimidad que te da el silencio absoluto es más propicia para la escritura creativa -y cualquier cosa que requiera creatividad-. Ahora bien, redactar un post sobre una empresa de pavimentos de madera, aún siendo creativo no justifica tanto el «desvele» (innovando en el lenguaje). Y además por la noche es más cansado. Tengo mejores resultados, pero el cansancio no lo justifica; así que es mejor por la mañana sin duda para lo del parquet, pero es mejor por la noche para escribir tus cosas creativas para tí, y así ya te mueres directamente por agotamiento mental, físico y por ingesta desproporcionada de magdalenas. Un saludo! 🙂

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Pin It on Pinterest

Shares